La Energía Pictórica
y Simbólica de las Obras de Vladimir Da´Costa
Estas pinturas torrenciales, impestuosas,
precipitadas, ¿de donde salen? ¿De que motivaciones
se desprenden? Hay algo extraño en ellas que no se
explica a través del análisis formal, habría
que buscarles otras pistas ocultas.
Vladimir Da´Costa, a los doce años ya pintaba
al óleo, sobre cartones y cartulina, las vastas soledades
de Paraguaná (Edo. Falcón) donde nace, lo predisponían
a la contemplación, pasaba entonces horas frente al
mar y los campos y para conectarse más con la realidad;
dibujó y enseguida pintó, al único árbol
cercano a su casa.
Ya venía sintiendo la necesidad compulsiva
de estar pintando siempre como una adicción irresistible,
que lo hacía pasar contratiempos. Cuenta el mismo,
que tenía que pintar donde sea y como sea, bajo la
lluvia y el fuego y lo hacía a veces sobre imágenes
de revistas viejas o libros encontrados, cuando se le terminaban
las páginas del cuaderno de dibujo. Luego recogía
todos esos papeles y los amarraba en paquetes con pabilo para
podérselos llevar.
Como sus pinturas se las exponían así como él
las llevaba ,empaquetadas, sin desatarlas, como obras de un
pintor viajero naturalista, por su apego obsesivo con la naturaleza,
que es su tema único, pero no es por su estilo, que
mas bien es poco realista, mas cercano al expresionismo por
su efusividad desatada que tiende a deformar todo.
De la naturaleza toma lo mas procreativo y germinal: las flores,
las semillas, como emblemas del eterno renacer de la vida,
pero aún mas que el tema, la vitalidad que expresan
sus obras, emana de la fuerza de su ejecución, pulsional,
instintiva, primaria, de una efusividad desbordante. La pintura
de Vladimir Da´Costa es de una conmovedora descarga
de energía creadora.